Tiempo estimado de travesía: 5 horas.
Dificultad: Ninguna, apta para todo el año.
Desde Busturia nos dirigimos al barrio de San Cristóbal y desde la ermita de San Cristóbal, tras cruzar un pequeño puente junto al aparcamiento, llegamos a la carretera de Gernika a Bermeo.
Al otro lado comienza una pista asfaltada que discurre junto al río Mape y comienza a ganar altura.
El paseo continua hasta una curva de herradura, en cuya cuneta izquierda nace una pista de piedrilla por la que llegamos a un caserío, a la cabeza de una profunda vaguada. Continuamos hasta una bifurcación, junto a un caserío en ruinas, momento de abandonar la pista principal y tomar la que desciende por la derecha, que baja hasta una nueva vaguada, cruza un riachuelo y sube por la ladera opuesta.
La persistente inclinación permite ganar la suficiente altura para contemplar la ría de Mundaka.
Continuamos por la pista principal hasta desembocar en el camino entre Metxikas y Arrieta. Inmediatamente a la derecha se divisan las primeras marcas de GR.
La pista pasa junto a varios caseríos y empieza a perder altura, hasta que nos topamos, a la derecha, con un desvío de grava en fuerte pendiente.
Una vez arriba podemos ver, enfrente, el Sollube, a la izquierda aparecen Arrieta y Mungia.
Tras un tramo de suave descenso se sale a la carretera de Busturia a Arrieta, cerca del barrio Parisi.
Siguiendo unos 20 metros hacia la derecha hay dos pistas que suben hacia la cumbre. Tomamos la de la derecha, que pasa junto a la conducción del gas, llega hasta la base del Sollube y lo rodea por la izquierda hasta la carretera de las antenas.
El último tramo se realiza por asfalto hasta el buzón, que está situado a la derecha de la última curva (686 m).
Retomamos el camino de descenso para volver a las marcas GR y continuar hacia el Burgoa (452 m).
Si dominamos las marcas del monte no deberemos tener ninguna dificultad. La cumbre tiene dos buzones; uno en forma de trainera, un vértice geodésico y un pequeño murete para protegerse del viento.
Desde la cima, una pequeña colina coronada por un repetidor, nos impide ver el cabo Matxitxako.
Nos dirigimos hacia una laguna conocida como Potzu Illuna, evitando el obstáculo natural. En apenas diez minutos llegaremos hasta la torre, que rodeando por la derecha nos dejará en la pista que desciende hasta San Pelayo, donde nos espera el autobús.